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Formación tradicional amazónica

En 1996 empecé el estudio de las tradiciones indígenas, iniciando mi aprendizaje con la medicina tradicional amazónica y la Ayahuasca, así como realizando múltiples cursos y seminarios sobre enteógenos y plantas de poder, cosmovisión andina y tradiciones norteamericanas como la hopi o la lakota.

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Tras participar en varias ceremonias de Ayahuasca con Juan Ruiz, José Campos y Fernando Latorre, que transformaron mi vida, en 1997 fui aceptado como aprendiz por mi primera maestra, Helen Flix.

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Fueron cerca de cinco años muy intensos, en los que tuve la suerte de acompañar y aprender en cientos de ceremonias, no solo de plantas, sino también en sus enseñanzas y ciclos de iniciación en la rueda chamánica, la pipa y el inipi. También llegó mi primer viaje a Perú y las iniciaciones andinas.

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En esos años tuve la oportunidad de contactar con distintos curanderos y curanderas y participar en sus ceremonias de San Pedro, Peyote, Hongos y Salvia Divinorum.

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El encuentro con la selva y el trabajo con plantas maestras

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Unos años más tarde, en 2004, viajé de nuevo a Perú, esta vez a Iquitos, en la selva, donde José —valenciano afincado allí y discípulo de don Solón— y el propio don Solón, ya muy mayor, me honraron transmitiéndome parte de su linaje, ícaros y demás herramientas usadas por los curanderos selváticos. 

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También fue José quien me puso en contacto con Lucho, Luis Pinedo, de la comunidad de Pikuroyaco, quien, a través de las dietas de Plantas Maestras y sus ceremonias, me guiaría a otro nivel de comunicación, percepción y aprendizaje de los espíritus de la naturaleza, y en especial de las plantas maestras, convirtiendo a Lucho en, tal vez, mi principal guía dentro de esta tradición.

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Las dietas y el aprendizaje continuo

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En estos últimos veinte años he vuelto tantas veces como he podido a Perú, especialmente a Iquitos, y he seguido, y seguiré mientras pueda, retirándome a la selva para dietar bajo la supervisión de Lucho. A pesar de haber realizado más de veinte dietas, con ocho plantas distintas —algunas hasta en tres ocasiones—, este es, tal vez, uno de los trabajos más fascinantes y productivos que conozco, y parte indispensable del aprendizaje de cualquier ayahuasquero/a o curandero/a.

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Durante toda mi vida, ya desde el instituto, he tenido la suerte de ir conociendo a muchas curanderas y curanderos —la mayoría han sido mujeres, aunque también ha habido hombres— con quienes, de una manera u otra, he realizado algún tipo de transmisión de conocimientos y de quienes he recibido iniciación a su tradición o técnica. Por ello estoy profundamente agradecido, ya que esto ha enriquecido profundamente mi camino con las Plantas.

Formación energética

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De Reiki y terapias manuales al budismo tántrico, tantra, respiración y sonoterapia, mi camino integra Oriente y Occidente en una dedicación profesional continua desde 2005, acompañando procesos de sanación y desarrollo personal con una mirada profunda, espiritual y terapéutica.​

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